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Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Los materiales para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2020 han sido preparados por las Iglesias cristianas de Malta y de Gozo (Cristianos Unidos en Malta). El 10 de febrero muchos cristianos en Malta celebran la Fiesta del Naufragio de San Pablo, señalando y dando gracias por la llegada de la fe cristiana a estas islas. La lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles que se utiliza en esta fiesta es la que se ha elegido para la Semana de Oración de este año. La narración comienza con Pablo siendo llevado a Roma como prisionero (Hechos 27, 1ss). Pablo está encadenado, pero aun en la que se volverá una travesía peligrosa, la misión de Dios continua a través de él. Este relato es un drama clásico de la humanidad confrontada con el poder terrorífico de los elementos. Los pasajeros en la nave están a la merced de las fuerzas de los mares debajo de ellos y de la potente tempestad que arrecia encima de ellos. Estas fuerzas los llevan a un terreno desconocido en el que están perdidos y sin esperanza. Las 276 personas de la nave están divididas en grupos bien diferenciados. El centurión y sus soldados tienen el poder y la autoridad, pero dependen de la habilidad y de la experiencia de los marineros. Si bien todos tienen miedo y son vulnerables, los prisioneros encadenados son los más vulnerables de todos. Se puede disponer de sus vidas y corren el riesgo de una ejecución sumaria (22, 42). Mientras la historia se va desenvolviendo, vemos como aumenta la división entre los distintos grupos por la desconfianza y la sospecha. Sin embargo, de modo sorprendente, Pablo destaca como elemento de paz en el alboroto. Él sabe que su vida no está gobernada por fuerzas que son indiferentes a su destino, sino que, al contrario, su vida está en las manos de Dios, al que pertenece y a quien da culto (cfr. 27, 23). Gracias a esta fe, Pablo tiene la confianza de que comparecerá ante el emperador en Roma y, sacando fuerzas de ella, puede ponerse en pie ante sus compañeros de viaje y dar gracias a Dios. Todos son reconfortados. Siguiendo su ejemplo, comparten juntos el pan, unidos en una nueva esperanza y confiados en sus palabras.
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Desde China hasta Hong Kong

En 1910, unos meses después de su llegada a China, las Hermanas abren una escuela para señoritas. Pronto se transforma en un centro de cultura incluyendo la enseñanza del inglés, de las artes y de la música. Ofrece también cursos sobre la fe cristiana. En esa escuela, muchas personas se convirtieron al catolicismo. Una de ellas, la Señorita Lucia Ho, estudiante notable, nombrada luego directora de la escuela, será la primera asiática que entrará a nuestra Comunidad. Después de la expulsión del país de todos los extranjeros, la Hna Lucia se quedará sola en el continente hasta 1980, momento en que el régimen le devolverá su libertad. En octubre de 1912, el obispo de Cantón encamina una nueva petición a nuestra Fundadora. Otro campo de acción pronto necesitará de la entrega de sus Hermanas : el cuidado de las mujeres leprosas. Un año más tarde, tres Hermanas se encargan de la Leprosería San Pablo y se les encarga también el cuidado de 214 mujeres y niños. Hacia fines del año 1920, suben las tensiones dando lugar a sangrientas guerras civiles. En varias ocasiones, las misioneras de Cantón y de Shek Lung se ven forzadas a buscar refugio en la isla de Hong Kong. En abril de 1927, considerando el peligro inminente representado por las hordas bolchevizas que apuntan especialmente a los extranjeros, el Consulado británico pide a las Hermanas buscar otro lugar para hospedarse. Toman entonces el camino del Sur y alquilan dos casitas en Kowloon. Logran instalarse lo mejor que puedan con las 35 huérfanas que las acompañan.
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Oración para el fin del año

Gracias señor por todo cuanto me diste en el año que termina. Gracias por los días de sol y los nublados tristes por las tardes tranquilas y las noches oscuras. Gracias por lo que nos prestaste y luego nos pediste. Gracias señor por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y todo lo hermoso, por todo lo dulce, por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las personas buenas. Gracias por la soledad y por el trabajo, por las inquietudes y las dificultades, por las lágrimas, por todo lo que nos acerco a ti. Gracias por habernos conservado la vida, por habernos dado techo, abrigo y sustento.
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