![]() Maria Goretty Garcia, m.i.c. |
Un desafió en un país nuevo Yo llegue a Canadá en diciembre del 2009, con muchas expectativas en mi corazón no sabia que me iba a encontrar. Ya han pasado meses, y puedo decir que todo fue una gracia en mi vida, aunque hubo momentos no tan fáciles; la adaptación, el clima, las costumbres, el aprendizaje del idioma, es todo un desafió en un país nuevo Hay algo que me dio mucha alegría y consuelo, es que llegaba en una familia MIC, eso ya era algo grande para empezar esta experiencia. También yo traía una frase que me acompaño desde el día que me dijeron que yo vendría a Canadá, unas palabras que me daban confianza y esperanza y que no estaría sola en todo esto, que el Señor caminaría a mi lado. Esta palabra era clave para mí. "No temas, yo estoy contigo, ”ven y veras!". Pues fue así cuando entre a Canadá: encontrar a las hermanas, estar en el pueblo donde madre Delia vivió y empezó la fundación es maravilloso hay una fuerza. El primer día que fui a su tumba donde le tienen, ver su corazón, me daba ganas de llorar todo un frió entro en mi cuerpo no lo podía creer que estaba delante de ella mejor dicho delante de sus resto y que me sentía tan pequeña para merecerlo, solo mi corazón agradeíķa por ese maravilloso regalo de amor que tenia. |
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En las fraternidades donde he estado se respira una paz, cuando veo a mis hermanas que han dado su vida, conversar con ellas o solo mirarlas me llena de una profunda alegría y fuerza para continuar firme mi camino y opción, de darle todo al Señor. He pasado meses en la fraternidad de Saint Dominique, un regalo para mi experiencia, estoy contenta es el lugar donde se gesto mi adaptación, donde viví mis momentos de alegrías y penas, mis días de sol y también de lluvia, mi Nazareth de vida cotidiana. He encontrado hermanas que me ayudaron a esta adaptación, me he sentido en la acogida, la comprensión, la paciencia, el amor, la alegría de compartir he sido un miembro mas de la fraternidad y ellas hicieron que así me sintiera. Como no dar gracias al Señor por todas esas cosas que me hace vivir, en verdad soy su hija bien amada. Ahora después de estos meses estoy lista para continuar esta etapa en mi vida y empezar el Escolasticado internacional, tengo tantos deseos en mi corazón; empaparme de las fuentes de nuestra fundación y vivir todo ese misterio de amor, que Madre Delia nos quería transmitir a cada una de sus hijas. Nuestra acción de gracias a la manera de María. Y el celo y la audacia por vivir la misión, que alegría siento en mi corazón estoy contenta y agradecida. Mi oración es y será una alabanza al Señor por todo lo que hace en este país y por cada una de sus criaturas bien amadas. ”Merci Seigneur pour ton amour! Répondre à un appel |
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