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Du 2021-11-18 au 2022-01-09

Du 2021-09-23 au 2021-11-23

PARA QUE LA VIDA SALGA ADELANTE

Mi vida y los medios de comunicación que forman parte de ella me recuerdan a diario que actualmente hay bastantes personas en las cunetas, que estas cunetas están cada vez más diversificadas, son cada vez más profundas, y que los cuidadores/samaritanos escasean. Los cuidadores "oficiales" y su admirable competencia siempre están ahí para las grandes catástrofes de la Vida, pero existen esas múltiples "pequeñas catástrofes" cotidianas, lamentablemente olvidadas, cuya descuidada importancia se convierte a veces en grandes catástrofes. Así que me pregunto, sin acusar a nadie: ¿será que la familia es un lugar eficaz y privilegiado de aprendizaje que podría permitir a sus miembros evitar las heridas desagradables tanto como ayudar a los que se quedan en la cuneta? ¿Son las familias conscientes de que, como Jesús, son la primera línea de educación para iniciar a sus miembros en el arte de prestar atención y utilizar el aceite de la ternura?

 

EL PROPÓSITO DE LA EDUCACIÓN

Quién mejor que la familia está bien situada para desarrollar en sus hijos la manera de apropiarse, de saber esperar sin estar tenso, de escuchar el sufrimiento escondido en las palabras del otro, de aguantar aunque sangre, de compartir; quién mejor que la familia está bien situada para "enseñar" a sus hijos la importancia de reconocer humildemente sus fuerzas y sus límites, de buscar constantemente la verdad, de apreciar el silencio y la soledad, de perdonar, de servir ante todo a los más débiles y de estar atentos a su entorno. Como dijo Simone Weil, citada por el difunto teólogo quebequense André Naud: Debemos prestar atención a la atención. La atención es la presencia despierta del otro: este es el objetivo de la educación. La familia es un lugar para aprender a prestar atención. En una época en la que todo se hace para distraernos y entretenernos, ¿quién, si no la familia, se atreverá a humanizar nuestra sociedad centrada en el yo, yo, yo? Un yo que, por estar distraído, no ve las zanjas y se arriesga a caer en ellas algún día. ¿Quién lo sacará de ahí?

 

Jesús no propuso ningún modelo de familia, pero trató de concienciar a los que le rodeaban de la presencia e importancia de los niños pequeños para que la Vida ganara. Y la Vida ganará, no si hay déficit cero o si las iglesias están llenas a reventar, sino si la sociedad se vuelve más humana y las familias se convierten en lugares donde aprendemos a cuidar y a ser tiernos.  ¿Qué estamos enseñando actualmente a nuestros hijos? ¿A qué mensajes les exponemos? ¿Hacia dónde dirigimos su atención? ¿A quién se los confiamos? ¿Cuánto tiempo les damos? ¿Y cuál es el contenido de ese tiempo?

 

AL MÁS FUERTE EL BOLSILLO

Hoy en día, los dirigentes de los países de nuestro planeta toman decisiones preocupantes que ponen en jaque a la Vida y la envenenan en pequeñas dosis: armamento, contaminación, monopolios, intimidación, dictaduras, transgénicos, competencia desenfrenada...  Muchos jóvenes se han vuelto incapaces de creer que los demás pueden mirarles y comportarse con respeto, generosidad, amistad, espíritu de cooperación o con ganas de existir y hacer cosas juntos.... Parece como si todos hubiéramos perdido la confianza en las instituciones colectivas. Para que la vida sea ganadora, habrá que apoyar a las familias de mil maneras para que vuelvan a ser pedagogos que inicien a sus miembros en el arte de cuidar a los demás y utilizar el aceite de la ternura. Nuestra sociedad está borrando cada vez más la solidaridad: es una sociedad de mercado basada en la competencia, la rivalidad y la competición. "¡Al más fuerte el bolsillo!

Cuando se vive la solidaridad, "cada miembro se siente, por ella y gracias a ella, reconfortado en la seguridad de su existencia ". Este es el verdadero reto de las familias de hoy... el modelo de familia que hay que difundir es muy secundario.

Andre Gadbois

 Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator