Ser MISIONERA,
a la manera de MARÍA, LA INMACULADA
"A mi parecer, el apostolado con los infieles nos ha sido dado, creo yo, por la Santísima Virgen, como medio exterior para manifestar nuestro agradecimiento."
En el plan de Dios aceptado con mucha libertad, María de la Anunciación es necesariamente, María de la Visitación y del Magnificat; apenas haya acogido en su seno, el Don total, el Hijo de Dios, hecho Hermano del hombre, ella responde a una invitación muy discreta del Espíritu y "corre" (Lc 1, 39) a llevarlo alegremente a los demás: "Mi alma glorifica al Señor..."
Es la Vida que se comunica, la Alegría compartida con aquellos hacia quienes Dios la envía. Para la primera cristiana, es la MISIÓN en "ACCIÓN DE GRACIAS" y para la ACCIÓN DE GRACIAS, puesto que Elizabeth misma será colmada del Espíritu y bendecirá a Dios proclamando en alto sus maravillas.
Antes de inspirarle cualquier forma específica de proyección apostólica, et Espíritu Santo inspira a Délia ser ACCIÓN DE GRACIAS "en su nombre y en et de todos los hombres". En sí es ya una manera privilegiada de evangelizar por la ACCIÓN DE GRACIAS, puesto que ella es un testimonio elocuente de la resurrección de Jesucristo, de su triunfo sobre toda muerte, de su presencia liberadora en el corazón de la humanidad.
Siendo también perfección del Amor, la ACCIÓN DE GRACIAS tiende necesaria e irresistiblemente a comunicarse, como una llama, que naturalmente, ilumina y calienta. "Una gracia que no se abre a los demás, corre el riesgo de ser una ilusión"
"Por el apostolado, expresamos nuestro agradecimiento. No podemos contentarnos con una vida de oración, pues nuestra vocación apostólica nos obliga a actuar, a luchar por los intereses de Dios y la salvación de las almas." (28-11-28)
Para Délia Tétreault, el apostolado, la vida apostólica, es ser misionera, lo cual significa claramente, desde siempre y ante todo, la propagación de la fe en las naciones infieles... "Cada sujeto, como la misma Sociedad, jamás debe perder de vista que su única preocupación en este mundo es la gloria de Dios y la salvación de las almas, a costa de todos los sacrificios, aun el de perder la propia vida". (Esbozo de 1902)
A una aspirante que pide su ingreso, el 3 de junio de 1910, ella responde: "Primero, le tengo que decir que nuestro Instituto ha sido fundado para las misiones extranjeras y nuestras obras son las que supone la propagación de la fe en los países infieles."
A la superiora y a su asistenta en Cantón, lugar de la primera fundación del Instituto, ella precisa: "No deben aceptar la escuela de Shameen (niños europeos). La Sociedad ha sido fundada sólo para ayudar a las naciones infieles, nunca debemos apartarnos de su fin."
Esta firme orientación hacia las misions ad extra, Délia la mantuvo contra viento y marea: "Somos misioneras y es evidente que lo somos para ir a tierra de misión. Unas van un poco más temprano, otras un poco más tarde, eso es todo." (30-11-28)
Las que van "un poco más tarde" es por estar comprometidas en el despertar de la conciencia misionera dentro de la Iglesia canadiense o por trabajar en et "reclutamiento" y la formación del relevo. Su participación en la misión común, única, las consagra también como misioneras: "Trabajando a esta Obra (Santa Infancia) no somos menos misioneras que luchando en China." (26-5-21)
El compromiso misionero en Délia Tétreault radica en su toma de conciencia de la gratuidad divina; es reciprocidad, exigencia interior. Que no nos confunda la palabra "medio", empleada dos veces por Délia Tétreault en el referido texto. Toda su vida y su obra demuestran claramente que ella no se dirige a las personas con el fin de utilizarlas o para que la sirvan, sino que va, en fidelidad a una llamada, para compartir algo desbordante, en una palabra, para SERVIR.
Siendo a la vez principio y objetivo de la misión, la "ACCIÓN DE GRACIAS no es completa sino en el servicio". La misión del Hijo, la de María, la de la Iglesia, y en este caso, de una manera especial la de Délia, es un desbordamiento de ACCIÓN DE GRACIAS. ¡Que otros hombres y otras mujeres a través del mundo puedan tomar conciencia del Don de Dios, acogerlo en su vida, y a su vez, DAR GRACIAS por ello!
Délia Tétreault y la Acción de Gracias
Éliette Gagnon, m.i.c.
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